viernes, 20 de enero de 2012

¿Será linda?


En la caja vacía del diálogo escrito, las fantasías y las posibilidades no le dejan mucho margen a las certezas. O en todo caso, las certezas son propias e imaginadas.
Así se reparten las cartas y así se juega la partida. Es el idioma que se maneja cuando las evidencias se disfrazan de encanto intencional.
 Cada cual maneja los hilos de sus ideas y de sus interpretaciones.  Ambos  jugadores lo saben.  Y apuestan firmemente a eso, aún sabiendo que en algún momento lo ilusorio decanta en perecedero.

Han pasado horas frente a un rectángulo de luz, viendo surgir las oraciones del silencio… de un silencio que aúlla en los pasadizos del alma.
Han pasado semanas desovillando entre líneas algún sentimiento atrapado. Lo que se disimula, lo que se encubre detrás de cinco o seis grupos de letras sumisas. Y digo sumisas, porque se permiten. Se conceden a la interpretación libre de cada esencia, de la entidad que está al timón de ese barco que se llama virtualidad.
Tantas veces ha pasado que sentimos que el otro no captó, no entendió…
Y tantas más veces sentimos que sí, que lo hizo… que el hechizo puede existir aún sin el brillo de un guiño, la efusión de una caricia o el sonido efervescente de las voces.
Tanta veces buscamos la palabra indicada para romper un hielo imaginario, tantas mañanas esperando que nazca engañosamente sorpresiva, la notificación de un mensaje….

Y así que nos embarcamos en el sueño,  y languidecemos la obligada espera ansiosa del encuentro.
Nos sumergimos en alucinadas imágenes. Codiciamos mariposas, establecemos puentes, rompemos ocasionalmente algunos códigos  y cruzamos desdibujados límites no impuestos. Espontaneidad que va pretendiendo ocupar su espacio a medida que pasan los enter. Siempre con la palabra en mano como fusil para la conquista.

…Y ahora estoy acá, esperando el taxi que se atrasa como si no fuera suficiente haber soportado una tortura deliciosa por el espacio de las horas transcurridas. Y no viene… y yo solo me pregunto: ¿Será linda?
Y ahí la veo, de espaldas… y no me atrevo a avanzar! No es miedo, no sé que es. Pero me paralizo… Son deseos, lleno de deseos enjaulados tengo cada gota de mi sangre.
Y solo me pregunto… ¿Será linda?
En las fotos se veía linda, magnéticamente linda diría…
Pero las fotos son un plastificado de las personas, nunca me permití engañarme.
El segundo en el que se da vuelta… es un segundo enloquecedor, caótico y trágico.
Y solo me pregunto…  Y solo me pregunto por qué ya no me parece tan importante.
Y….




"Y... te ví acercarte, lenta y sombría como un álamo. Tan hermosa que pensé caramba..." (final brindado por Fernando Manzini, gracias!)